| Nombre Falsa coral de Sinaloa (Lampropeltis
triangulum sinaloe)
Tamaño
Pueden alcanzar
90-130 cms, excepcionalmente más.
Zona
geográfica
Se localizan en
América Central: México.
Características
generales
Esta subespecie es
muy parecida a la l.t. nelsoni, aunque la
subespecie nelsoni tiene menor número de anillos
(normalmente), alrededor de 15. Tienen el cuerpo
alargado y vermiforme, el morro es cónico, la
cabeza aplanada, y una cola bien desarrollada. El
tamaño medio de adultos ronda los 100 cms,
aunque existen variaciones de longitud en dicha
especie, normalmente asociado a la buena
alimentación y cuidados que se les da por parte
del aficionado que mantenga esta subespecie.
A lo largo del
cuerpo se van alternando anillos rojos, negros y
blancos. Las franjas rojas son anchas, de un rojo
intenso. No se descarta que en los próximos
años aparezcan nuevas especies, asociado a la
cría selectiva de esta serpiente.
Poseen buen
carácter, aunque las crías pueden a veces
propinar algún que otro bocado. Para ir
amansándolas paulatinamente, se deben coger de
vez en cuando, aunque no con demasiada frecuencia
para evitar episodios de estrés, y con el tiempo
y aumento de tamaño suelen ser bastante
dóciles.
Terrario
El terrario donde
se ubique la serpiente ha de ser proporcional a
su tamaño. Estas serpientes miden al nacer
alrededor de 30-40 cms, con lo que un terrario
pequeño ó un táper mediano puede resultar
adecuado para las crías. Orientativamente, el
terrario debe tener como perímetro mínimo la
longitud de la serpiente; otra opción
orientativa es decir que cada 20 cm de serpiente,
debe tener 30 litros de volumen.
Es muy importante
que el terrario donde se ubique la serpiente no
tenga bordes serrados, ni objetos punzantes que
puedan herir al animal. Debe ser compacto, a
prueba de fugas.
El terrario debe
tener un gradiente de calor, es decir, una zona
más caliente y otra más fría, de tal manera
que el animal pueda termorregularse. Todos los
reptiles son ectotermos, es decir, no generan
calor por sí mismos, sino que lo toman del sol:
se asolean. Por tanto, tienen que tener un punto
caliente, en torno a 30-31 ºC, y otra zona más
fría, donde poder refrescarse.
El terrario debe
tener siempre un bebedero con agua fresca y
limpia, de la que puedan beber. A veces las
falsas corales defecan en el agua, y por tanto,
habrá que limpiarlo tantas veces haga falta.
También les gusta disfrutar de un buen baño,
por lo que si caben en el bebedero, mejor, sobre
todo en época de muda.
Sustrato: se
recomienda un sustrato que sea inocuo para la
serpiente, como por ejemplo viruta especial para
animales (nota: no utilizar la que se consigue en
carpinterías, pues puede provocar problemas
respiratorios en la serpiente), corteza de coco,
etc, aunque por experiencia lo más cómodo e
higiénico viene a ser el papel de periódico: no
provoca problemas y es fácil de sustituir. En
reptiles se observa a veces la costumbre de
defecar cuando se le pone un sustrato nuevo; no
hay que dejarlo, sino limpiarlo para que las
serpientes no estén rodeadas de heces en el
terrario durante mucho tiempo.
El terrario puede
adornarse con plantas, se recomienda que sean
artificiales, pues las normales no aguantarían
mucho dentro del terrario con un animal de
semejantes dimensiones. Una buena rama que
soporte el peso de la serpiente es recomendable,
pues viene bien para que hagan algo de ejercicio.
Estas serpientes son buenas escaladoras, aunque
no sean arbóreas.
Indicar que como
todas las serpientes, buscan con constancia el
punto débil del terrario. Si encuentran un hueco
por donde meter el morro, o cristales
suficientemente separadas, es muy probable que
escapen.
Iluminación
Normalmente deben
tener un fotoperiodo de 12 horas de luz y 12
horas de sombra, aunque cuando se quieren
reproducir, este parámetro varía, disminuyendo
el número de horas de luz en invierno (8 horas)
y aumentando hasta 12 h en verano. Si el terrario
cuenta con una buena iluminación ambiental, no
es necesario iluminación artificial.
Temperatura
y humedad
Las falsas corales
de Sinaloa habitan zonas subdesérticas y
desérticas, por lo que deben tener una
temperatura en torno a 31ºC en la parte más
cálida y unos 27ºC en la más fría. Durante la
noche, es conveniente que la temperatura baje un
par de grados, pero siempre manteniendo dicho
gradiente de temperatura, para que la serpiente
pueda termorregularse. Si se desea reproducir
esta serpiente, deben mantenerse a temperatura
algo más baja (en torno a 14-17 ºC) durante los
meses de invierno, para después ir recuperando
progresivamente los parámetros normales.
La humedad
también debe ser media, en torno al 50 %
(incluso más a veces). Si se desea reproducir
estas serpientes debe generarse una estación
lluviosa, es decir, que se mantenga una humedad
alta antes y después del enfriamiento.
Cuando la
serpiente esté en periodo de muda, es
recomendable aumentar la humedad, por ejemplo
pulverizando agua, para que la muda se realice de
una pieza y no queden trozos adheridos a la piel,
lo que podría causar problemas a la larga.
Alimentación
Se alimentan
de todo tipo de roedores y en general de
micromamíferos, aunque también aceptan de buen
grado pollitos, aunque debido a su baja cantidad
de proteínas, se recomienda que nunca sobrepase
el 50% de su dieta total. También gustan de
otros reptiles, como otras serpientes y lagartos,
por lo que si se dispone de un suministro de
calidad de pequeños reptiles, también pueden
incluirse en su dieta.
Ratones, ratas,
jerbos, conejos, pollitos, etc pueden incluirse
en su dieta normal. Respecto al tamaño de la
presa, ha de ser consonante al tamaño de la
serpiente; por norma general, que no sea más
ancha que la parte más gruesa de la serpiente.
Respecto a presa
viva o muerta, se recomienda muerta para evitar
episodios de ataque a la serpiente. Conozco casos
en los que la serpiente ha perdido un ojo o ha
sido herida en la cabeza por los grandes
incisivos de un roedor. De todas formas son casos
raros, pudiéndole dar vivo sin mayores
problemas, generalmente. Si la serpiente se
negara a aceptar alimento sacrificado, se puede
optar por mover la presa muerta (con unas pinzas
largas) delante de la serpiente, de tal forma que
viendo mover la presa, la culebra puede excitarse
y decidirse morder su alimento, u optar por darle
vivo; esto ha de decidirlo el criador en función
del carácter y situación de su pitón.
La frecuencia de
alimentación no debe ser excesiva, algo que a
veces se observa en animales mantenidos en
cautiverio. Una vez a la semana esta bien ,
esperar a que la serpiente digiera el alimento, y
cuando defeque, es cuando se le puede dar otra
vez de comer. Las serpientes del género
lampropeltis, se sacian, es decir, que se dan
cuenta cuando están llenas de alimento y por
tanto, rehúsan comer más. Esto es una ventaja
porque nos orienta sobre cuánto puede comer
nuestro ejemplar, y cuando se ha quedado con
hambre.
Otros
aspectos
Las falsas coral
de Sinaloa suelen tener un carácter algo
nervioso pero no agresivo; no obstante, con un
manejo a lo largo de los años ofrece la
posibilidad de mantener un animal que no muestre
nerviosismo, y de colores espectaculares.
Para habituar a la
serpiente a ser manejada por su criador, éste
debe cogerla con cierta frecuencia, al principio
durante poco tiempo y luego aumentando el tiempo
en cada sesión, hasta que la pitón se
acostumbre a ser manejada por manos humanas. Por
supuesto, habrá días en la que la serpiente no
le apetezca ser cogida, días tales como los de
muda, en los cuales la pitón pierde parte de su
visión ocular, ó cuando tenga hambre, en los
que estará más activa e irascible de lo normal.
Las falsas corales
son ofiófagas, esto es, que se comen otras
serpientes; por tanto, habrá que tenerlo en
cuenta a la hora de disponer varias o una pareja
de serpientes en el mismo recinto. Aunque no
tiene porque comerse una a otra necesariamente,
es recomendable mantenerlas en recintos
separados, sobre todo cuando hay una diferencia
de tamaño notable.
Esta serpiente
puede ser indicada como de mantenimiento fácil,
y por tanto, apta para el herpetólogo neófito
en esta afición.
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